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lunes, 2 de marzo de 2020

Cuaresma

En Sevilla se respira de otra manera cuando llega la Cuaresma. Suena a puro esencialismo y un tanto a ser "rancio", como decimos por aquí, pero así es la manera en la que lo siento. El clima también ayuda. Sales a la calle y el azahar es protagonista, y tú ya haces una conexión mental con lo que se avecina. Para mí, esta es una época preciosa del año, la que más. Ni que decir tiene que mi pasión por la Semana Santa me viene desde pequeño y aporta ese plus de ansia por disfrutar de este período del año, pero se suman más cosas. La Cuaresma indica también el fin del invierno, del poco frío que solemos pasar en esta ciudad, y presenta pequeños atisbos de un buen tiempo que durará hasta octubre y, en ocasiones, más ahora con el cambio climático, hasta noviembre. Anochece más tarde, y esto se nota bastante en el estado de ánimo. Salir a las 18:00 y ver cómo ya ha anochecido a mí me baja el ánimo. Me gusta ver el Sol, me gusta sentir el último calorcillo antes de que el crepúsculo se apodere del fin del día.

Por tanto, la Cuaresma no consiste solo en un período marcado por la Iglesia Católica. Eso sería quedarnos solo en la forma, no el contenido. La Cuaresma, y sobre todo en Andalucía, representa el fin de unas cosas y el inicio de otras, algunas esporádicas como el florecimiento del azahar o la llegada de la Semana Santa y la Feria, y otras más duraderas como el buen clima y los días más duraderos. Otro punto importante, la cerveza sabe mejor, y yo creo que con esto no hay nada más que añadir. La ciudad se pone muy bonita en estas fechas, y es momento de salir a la calle a disfrutarlas.

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