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viernes, 21 de febrero de 2020

El Palmar de Troya

Yo, como estudiante de antropología, me encuentro seducido por la historia místico-religiosa que se ha dado en el pueblo sevillano de El Palmar de Troya. En más de una ocasión, yendo por la carretera de Cádiz, he visto a lo lejos el "troncho" de basílica que tienen montada allí, y no ha sido hasta hace una semana, mediante el documental de Movistar, que he conocido de los sucesos que allí se dieron. Muchas cosas me sorprenden de esta historia, y otras me dejan un cuerpo extraño. El chiringuito que montan dos o tres lumbreras a partir de una "aparición" mariana es digno de reseñar, pues para construir ese monumento, porque lo es, hace falta mucho dinero, mucho miyuyo, como se dice en algunos países latinoamericanos. 

Es que lo pienso y me fascina la cantidad de donaciones que esta gente tuvo que recibir, y seguirán recibiendo (espero que en menor cantidad), a través del engaño y la demagogia. A ver, la Iglesia Católica hace lo mismo a una escala diferente (la iglesia palmariana, así es como ellos se autodenominan, es una organización cristiana apartada de la actual), pero se sostiene a partir de ciertas legitimidades y, sobre todo, de la institucionalización a nivel global, tanto en el aspecto jurídico y administrativo, como en la esfera política y socioeconómica. Esta gente se aprovecharon de algo que "vieron" unas niñas (qué casualidad, también digo a modo de apunte, que la virgen estuviera tan aburrida en los años 60 para aparecerse por tantos pueblos de España, y que después dejara de hacerlo), y montaron un circo de visiones, alucinaciones y estados de éxtasis que dejaron perplejo a todo el pueblo y a gentes de todo el mundo, predominando países de Latinoamérica, Irlanda y Alemania, profundamente católicos. Joder, llegaron a alquilar un avión de Vueling que hacía Sevilla-Alemania ida y vuelta para todos los creyentes que querían visitar este lugar "sagrado". La causa espiritual es algo muy personal, distinto en cada persona, pues cada cual lo vive a su manera, pero, de verdad, ¿nadie de la zona era consciente de la estafa piramidal que se estaba gestando allí? El que siga leyendo hasta aquí, es porque seguramente le interese este tema, por lo que le recomiendo encarecidamente que vea el documental referido al principio de este ensayito. Ahí viene muy bien detallado el génesis, la gestación, el desarrollo, el clímax y el descenso de poder que se dio en la iglesia palmariana. Se habla de los supuestos milagros, los estigmas, el cisma mediante la autodenominación papal (manda cojones esto, tras la muerte de Pablo VI) y, en definitiva, la ida de olla constante que se dio en esa secta. Secta es una palabra relativamente fuerte, que acarrea muchas connotaciones negativas, pero es que la iglesia palmariana lo es, con todas y cada una de las letras. Me gustaría seguir escribiendo sobre mis pareceres con respecto a este tema tan interesante, pero echarme un litro me llama más ahora mismo. Espérame Pepe, que voy de camino.

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